Si una fuerza prematura se lleva en ti una parte de mi alma, ¿qué hago yo, que soy la otra, la menos amada, y que no entera sobrevive? Un día mismo traerá a ambos la ruina. No, no será pérfido el juramento hecho. Adondequiera me precedas, los dos iremos, ambos iremos, caminantes dispuestos a hacer juntos el viaje sin retorno.
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