lunes, 24 de agosto de 2009

Alpujarra /2



Me dice Manuel que allá donde señalo, un punto brillante en la oscuridad, cerca de la cumbre, vive Matías, el pastor. No, eso es una estrella, repone Paco. Matías vive más arriba.

Llega Miguel y se sienta con nosotros. Son las dos de la madrugada. El aire huele a laurel, higueras, y manantiales. Cada noche, los jabalíes se me comen una mata tomates, nos cuenta. Descansa en la silla y mira al cielo. Cada noche.

Abajo, muy abajo, en el fondo del barranco, las luces de un coche se mueven despacio. Paco apunta con la barbilla en su dirección. Está lejos, le digo. ¿Cuánto tardará en llegar hasta aquí? Lo que se tarda en llegar al cielo, me responde.

 

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