"Lo que debes preferir a todo lo demás es no haber nacido"
Sófocles
La taberna del viejo Stavanger era refugio de borrachos y vencidos. Los que estuvieron alguna vez en ella afirman que allí todo olía a fracaso. El adobe de las paredes y la hoja ondulada del techo amanecieron entre las ruinas de una guerra olvidada. La barra desde la que el viejo Stavanger proporcionaba olvido a cambio de unas pocas monedas era un mosaico de residuos, brotados en vertederos de ciudades que ninguno de sus clientes llegó a visitar. Sobre el suelo de tierra apisonada se hundían las mesas, las vidas; y de él nacía la certidumbre de la sepultura. La luz triste de unas bujías rasgaba la penumbra perpetua del galpón.
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