sábado, 1 de enero de 2011

El país se cae a pedazos (8)


El precio de un café. ¿Por qué se empecinan en esa estupidez ridícula? ¿A qué esa soberbia en sus intentos didácticos de explicarnos que las cosas no están tan mal como son en realidad?Nuestros políticos tratan de hacer pedagogía con nuestra miseria, acaso sólo con la de ellos, en su caso miseria intelectual. Su pedantería es insufrible, en unos porque su C.I. es excepcional, y lo saben, y se creen injustificadamente por encima de los demás; en otros porque son auténticos ágrafos funcionales, muy peligrosos. Ya lo dijo alguien: ante un tonto sin fisuras estamos perdidos. Nos explican que no debemos indignarnos por la subida de la electricidad, al fin y al cabo apenas es el coste de un café al mes lo que nos va a suponer a cada uno el incremento del total de la factura. Bien mirado, tiene razón el ministro del ramo, pero el problema no esta ahí, sino en la obsesión que tienen en tratarnos como gilipollas. Y es que quizá lo seamos. Sin duda, yo mismo lo soy, que pierdo mi tiempo escribiendo ésto en un intento de aclararme las ideas en vez de estar tomándome un café. No obstante, es un café de ésto, otro del gas, unos cuantos del IVA, algunos más de la gasolina, el transporte público, el IRPF... Son muchos cafés ya, y los sueldos no suben, más bien menguan. En esta ocasión, y según parece, nos encontramos con que en los últimos diez años hemos acumulado todos los naturales de este país una deuda de 20.000 millones de euros con las compañías eléctricas (unos 445 euros por cabeza, el coste de un i-phone, ¿de qué nos quejamos? ¿Acaso nos hace falta el tal artilugio?). Durante este tiempo no se les ha permitido repercutir el total de los costes de producción en la factura que nos pasan, pero la deuda ahí seguía, creciendo y creciendo. Sin embargo, hete aquí que en este año en el que la crisis se ha mostrado en todo su negro esplendor, las mencionadas compañías han ganado entre enero y septiembre 5.986 millones limpios, es decir, incluso teniendo en cuenta en sus balances esa deuda. Avaricia infinita. El dinero sale del bolsillo de muchos y va al de unos pocos. Por supuesto el estado del bienestar es insostenible y hay que recortar todo lo recortable porque no hay recursos. Creo que lo del i-phone lo dejaré para más adelante, para cuando haya pagado mi deuda con Iberdrola. De momento, este año 2011 recién iniciado dejaré de tomar café.

2 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Vaya. Yo que me iba a pasar al descafeinao...
Mejor pido agual.

Belidor dijo...

Agua del grifo